Edgar Solórzano
El volumen seduce al espacio, la materia sostiene al tiempo
22 de octubre - 17 de diciembre, 2022
Cuestionarse acerca del ser y estar en el espacio-tiempo es acaso la pregunta primaria que el humano se ha realizado desde que tiene consciencia de sí mismo. Al concebir la teoría de la relatividad especial, Albert Einstein formula un modelo matemático que elimina un tiempo y un espacio absoluto, ocasionando con ello una ruptura con la concepción newtoniana del universo. Dicha teoría demostró que el espacio y el tiempo son relativos y que ambos están entrelazados. El espacio-tiempo como un continuo único, en donde emerge la materia, donde se desarrolla, transforma y desaparece. Einstein declara que el tiempo no puede estar separado de las tres dimensiones espaciales, por lo tanto, con el tiempo, son cuatro las dimensiones en donde todos los sucesos del universo ocurren; la geometría del espacio-tiempo como retícula y partitura.
Desde las civilizaciones antiguas, inclusive antes del advenimiento de la escritura, hay una referencia a la noción de un más allá de lo matérico, de lo físico, del espacio-tiempo. En la filosofía de los antiguos griegos, dos vertientes sobre el origen del universo se confrontaban: aquella que sostenía que el universo tuvo su origen en un principio inteligente y otra que lo colocaba con un principio impersonal. Para Anaxágoras, ese principio inteligente ordenó la materia, confiriéndole su razón de existir. Por su parte, Platón también subrayaba que el universo, o “el mundo sensible”, tiene su base en una fuente eterna que contiene todas las causas y sus formas, una especie de dios que habita en sí mismo, en “el mundo de las ideas”. Encontramos en Aristóteles un opuesto decidido, quien eliminó “el mundo de las ideas” platónico de su postulado, elevando al universo, al cosmos, a la eternidad. En ambos casos, el espacio-tiempo es por sí mismo el contenedor de las formas, que aparecen a medida que se van concretando.
Es aquí donde expongo algunas tesis sobre el trabajo de Edgar Solórzano, un primer acercamiento utilizando como soporte mis reflexiones sobre el espacio-tiempo, lo sensible, sobre la geometría metafísica que lo manifiesta y lo inmaterial que se materializa. En la obra artística de Solórzano es habitual encontrar el uso de una retícula en donde se despliegan trazos, signos, objetos, entre otros. Encontramos un ritmo latente de formas que se desdoblan en las dimensiones que componen el tiempo y el espacio. Hay la intuición de un abstracto que se permea en la materia, como si del mundo de las ideas se proyectara a lo sensible. ¿Qué son esas formas? ¿Son acaso fragmentos de una totalidad que no se alcanza a aprehender? ¿Cuál es la relación afectiva que el artista vincula con el espacio y con el tiempo?
Gastón Bachelard escribe en la introducción de “El agua y los sueños. Ensayo sobre la imaginación de la materia”: “(...) podríamos distinguir dos imaginaciones: una imaginación que alimenta la causa formal y una imaginación que alimenta la causa material (...)”. Para Bachelard, es primordial que una causa sentimental, la cual identifica como íntima, se transforme en una causa formal, para con ello darle vida a la materia. “Soñamos esas imágenes de la materia, sustancialmente, íntimamente, apartando las formas, las formas perecederas, las vanas imágenes, el devenir de las superficies.” Otra resonancia encontramos con el trabajo de Edgar, pareciese que las formas que dibuja, que hilvana entre materiales y manipula, se manifiestan desde ensoñaciones a modo de un lenguaje onírico que solo él puede traducir desde la inconsciencia. Nos recuerda que más allá de la física, la memoria subyace entre las capas de lo real y lo irreal, un afecto eterno que moldea los elementos que configuran al universo. Somos los artífices vinculados los unos a los otros, posibilitando el cosmos que nos contiene.
Tinta, papel, lino, hilo de algodón, metal, en lo bidimensional y tridimensional. Aterrizo las relaciones que postulo al concluir que para Solórzano el volumen seduce al espacio y la materia sostiene al tiempo, en una vinculación afectiva en donde las cuatro dimensiones que contienen al universo se despliegan cual geometría reticular. Ya nos dirá Anaxágoras o Platón, si Edgar juega al artífice inteligente que materializa el mundo abstracto en signos que simulan un lenguaje, o tal vez Aristóteles lo nombraría como el constructor de formas singulares, pero nos queda claro, como subraya Bachelard, que lo suyo, sin duda, es la poética de las imaginaciones que alimentan las causas formales y materiales.
Eliud Nava






Edgar Solórzano
(Ciudad de México, 1989)
Edgar Solórzano nació en 1989 en la Ciudad de México, en donde vive y trabaja actualmente. Estudió Arquitectura en la Facultad de Arquitectura – UNAM y en la Bauhaus Universität Weimar, donde inició su práctica como artista. Fue acreedor de la beca “Jóvenes Creadores” de la Secretaría de Cultura, obtuvo el primer lugar en la Bienal Abierto Lumen 2022 en la categoría de dibujo, participó con SOMA en la exposición “Paisajes” en el Museo Jumex (CDMX), colaboró en el proyecto “Arquitectura Ficticia” en el Laboratorio Arte Alameda (CDMX)y cursó el programa Piso 16: Laboratorio de Iniciativas Culturales, UNAM. Su obra ha sido expuesta individual y colectivamente en México, Alemania, Estados Unidos y Colombia, y es parte de colecciones públicas y privadas en México, Colombia y Estados Unidos. Su trabajo entabla un cuestionamiento de la representación objetual y espacial al encontrar la precisión con la experiencia personal. Explora maneras de evidenciar el valor del recuerdo emocional sobre la memoria física al investigar los lazos afectivos que sostenemos con los objetos y espacios a través de la memoria contenida en ellos. Su obra se construye como un archivo de metodologías de investigación espacial en diferentes escalas, dónde busco precisar relaciones invisibles, inherentes o emocionales.
(Mexico City, 1989)
Edgar Solórzano was born in 1989 in Mexico City, where he currently lives and works. He studied Architecture at the Faculty of Architecture – UNAM and at the Bauhaus Universität Weimar, where he began his practice as an artist. He was a recipient of the “Young Creators” scholarship from the Ministry of Culture, won first place in the Lumen 2022 Open Biennial in the drawing category, participated with SOMA in the “Landscapes” exhibition at the Jumex Museum (CDMX), collaborated in the “Fictional Architecture” project at the Arte Alameda Laboratory (CDMX) and studied the program Piso 16: Laboratory of Cultural Initiatives, UNAM. His work has been exhibited individually and collectively in Mexico, Germany, the United States and Colombia, and is part of public and private collections in Mexico, Colombia and the United States. His work engages in a questioning of object and spatial representation by finding precision with personal experience. Explores ways to demonstrate the value of emotional memory over physical memory by investigating the emotional ties we maintain with objects and spaces through the memory contained in them. His work is constructed as an archive of spatial research methodologies at different scales, where I seek to specify invisible, inherent or emotional relationships.